lunes, 7 de julio de 2008

PROS Y CONTRAS DEL TLC EN MEXICO



Los dos objetivos fundamentales del TLCAN, referidos a exportaciones e inversión extranjera directa (IED), se han cumplido. El crecimiento del comercio en América del Norte, desde el inicio del TLCAN, ha sido exponencial; en particular, las exportaciones mexicanas no petroleras han crecido anualmente a ritmos superiores al 10% anual. Tal y como se aprecia en la Gráfica 1, la curva de crecimiento de estas exportaciones responde a una tendencia exponencial y, entre 1994 y 2000, la pendiente de crecimiento fue superior a la previa al TLCAN. Sin embargo, desde 2001 las tasas de crecimiento han disminuido e incluso han registrado valores negativos.

En los años previos a la firma del TLCAN, México registró un nivel promedio de IED de $3,468 millones de dólares al año; el nivel promedio de IED para México después de su incursión en el TLCAN ha sido de $14,193 millones de dólares al año, lo cual implica un crecimiento de alrededor de 300% en los niveles promedio.

Una de las principales dudas durante la negociación del TLCAN consistía en un planteamiento basado en las asimetrías existentes entre México y EUA. Por ello, la apertura comercial entre ambos países se realizó a ritmos diferentes.

La integración creciente entre las economías de América del Norte ha resultado en una estabilización de precios. En primer lugar, la apertura de nuestra economía ha permitido que los precios internacionales ejerzan un efecto disciplinario sobre los precios domésticos. En segundo lugar, el intercambio creciente de flujos comerciales ha estabilizado el tipo de cambio entre el peso y el dólar y esto, a su vez, ha resultado en tasas inflacionarias menores.

Coincido con Federico Sada. La pérdida de competitividad de México puede identificarse en dos tipos de fenómenos: primero, aquellos que están íntimamente relacionados con la implementación del TLCAN y sus incumplimientos, tales como la prohibición de la entrada de camiones mexicanos a Estados Unidos y, segundo, otros que están relacionados con ámbitos ajenos al TLCAN, como son la ausencia de reformas estructurales por parte del gobierno mexicano, el enfriamiento de las relaciones bilaterales con Estados Unidos después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 y la guerra en Irak, la conformación de un Área de Libre Comercio de las Américas (FTAA), las negociaciones de un TLC entre Estados Unidos y Centroamérica, el TLC firmado entre Estados Unidos y Chile y la entrada de China a la Organización Mundial de Comercio (OMC), entre otras cosas.

Una de nuestras grandes ventajas competitivas de hace 10 años —la mano de obra barata— también parece estarse esfumando ahora ante el surgimiento de competidores formidables como China, que están distrayendo cada vez más inversión extranjera antes destinada a México hacia su propio país.

De acuerdo con estudios recientes, México tiene, dentro del mercado estadounidense, ventajas en sectores tales como el automotriz (que incluye automóviles, autopartes y accesorios, camiones completos y en partes, autobuses nuevos y usados) y en productos de hierro y acero procesados. Existen otros sectores de dominio mexicano en el mercado norteamericano que actualmente están amenazados por los productos chinos. Tal es el caso de los sectores de maquinaria industrial, instrumentos de medición y control, computadoras, equipos de telecomunicaciones, televisores y reproductores de video, generadores de electricidad, mecanismos electrónicos y productos textiles.Cabe resaltar que en el mercado de Estados Unidos, China tiene dominio en productos como son juguetes, ropa, teclados y máquinas de escribir, accesorios de computadoras, muebles y accesorios para el hogar y equipos de sonido, que tienden a ser productos que utilizan intensivamente la mano de obra. Estas desventajas sectoriales han resultado, desde el año 2000, en un crecimiento menor de las exportaciones mexicanas al mercado estadounidense, frente a las exportaciones chinas

En el mercado norteamericano, México ha perdido espacio, fundamentalmente frente a China: la participación de los productos mexicanos en el mercado de Estados Unidos, por ejemplo, ha sido rebasada por la participación de los productos chinos, por primera vez desde que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Los sucesivos gobiernos de México, después del TLCAN, al parecer han estado convencidos de las bondades de la suscripción de acuerdos de libre comercio con diversos países y comunidades: Israel, Europa, etcétera.